Faltan unos días para que Felipe Calderón Hinojosa entregue el poder del país, ese que tiene como nombre “Presidencia de México”. El próximo sábado 1 de diciembre Enrique Peña Nieto tomará las riendas de esta tierra que en seis años se ensució y se cubrió de sangre.

Nuestro México está lastimado, está dividido, está desconcertado porque no se sabe qué pasará cuando Calderón deje de ser nuestro Presidente. Un sexenio que para muchos fue de terror, miedo y riesgo.

El segundo sexenio panista pasará a la historia de México, ya sabemos que por la guerra contra el narcotráfico, pero más a fondo y a detalle, muchos observan a un Felipe Calderón que aprovechó en cierta medida su poder para según él poner fin a viejas rencillas familiares, no midió las consecuencias y muchos mexicanos nos vimos afectados con esa violencia desatada.

Sí, Felipe Calderón tiene un enemigo personal, ese personaje michoacano pasó a ser el enemigo de todo México, se ve como “el malo” en la historia que nos vendieron, pero al final de cuentas el que abusó de su poder y se llevó entre las patas a millones de ciudadanos fue el Presidente.

Muchos han criticado a Calderón, otros tantos lo han defendido, quizá en su mayoría son personas que no han vivido de cerca los “daños colaterales” como siempre los justificaba el buen Felipe.

Yo no digo que Calderón no hiciera cosas buenas, porque las hizo, pero lamentablemente esa guerra que declaró ha tejido miles y miles de historias, fue un efecto dominó que nos hizo a muchos darnos cuenta de que el país se estaba quebrando, ahora Peña Nieto tiene mucho trabajo que hacer al respecto.

Felipe Calderón es sentimental, lo he notado porque en sus últimos discursos se ha empeñado en remarcar que ama a México, que es un profundo enamorado de nuestra tierra, que le tocó un sexenio difícil pero que trabajó con el corazón. Pero, yo también soy sentimental, y sé que durante estos últimos seis años muchas personas derramaron lágrimas cuando perdieron a un ser querido en algún ataque armado, algunas muertes fueron resultado de confusiones por parte de autoridades, y repito que yo también soy una sentimental porque el dolor no se borra con un cambio de banda presidencial.

Calderón ganó enemigos, pero espero que esas personas sepan que México no es su enemigo, que nosotros los ciudadanos queremos vivir tranquilos, y que los problemas de antaño se deben de arreglar solo con los involucrados, los mexicanos no somos Felipe.

El Partido Acción Nacional tuvo oportunidad con Vicente Fox y Felipe Calderón, fueron 12 años y ahora se quedaron sin nada. Lo peor, es que millones de mexicanos pusieron su vida en sus manos y ahora se sienten defraudados.

Gracias por un sexenio de muerte.

Ana Rent