la mujer que reza parte 2Se quedaron unos minutos junto al vigilante de la funeraria, que en todo momento les pidió que guardaran la calma, les dijo que en ocasiones a causa del viento los cables se movían y se iba la luz.

De pronto el viento movió fuertemente los ventanales del lugar, se escuchó un fuerte chiflido, seguido de truenos y relámpagos para después soltarse una tormenta que puso el escenario que estaban viviendo aún más tenebroso, escucharon nuevamente el rezo de aquella extraña mujer.

Julio y Sofía le pidieron al vigilante y a la señora de limpieza que los acompañaran a donde estaba tendida su madre, que ahí era donde se escuchaban los rezos, acompañados de linternas se encaminaron a la sala de velación, sintieron las ráfagas de aire helado al ir acercándose más, con pasos lentos por la falta de luz, lograron pararse justo en la entrada, pudieron observar a la mujer frente al féretro rezando, el vigilante les comentó que nunca antes había tenido la experiencia que estaba teniendo, que escuchaba voces o sonidos inexplicables, pero nunca lo que ese día vivió.

Sofía se adelantó para acercase a la mujer que rezaba, la sala estaba alumbrada con los velones cerca del ataúd, el chiflido del viento cada vez era más fuerte, Julio le pidió que se detuviera que no se acercara más, pero Sofía estaba decidida a enfrentar a la extraña mujer.

Cuando estaba mas cerca de ella, el viento apagó los velones, quedando completamente oscuro el lugar, de inmediato el vigilante se acercó a ella para alumbrarle con su linterna, un miedo desmedido inundó a Sofía, pero era su madre la que estaba tendida, tenía que saber que ocurría y por qué.

El cielo se alumbraba brevemente por los rayos, mismos que se reflejaban en el ventanal de la sala, la mujer siguió rezado, cuando llegó Sofía a su lado, la mujer dejó de hacerlo, el vigilante con su mano temblorosa siguió alumbrando a la hija de la señora Esthela.

Con voz nerviosa Sofía le preguntó a la mujer si había conocido a su madre, de pronto la voz de la extraña mujer parecía temblorosa, le contestó que sí, que Esthela le había pedido cuando llegó a la funeraria que la acompañara en todo momento, ya que no estaba preparada para partir y que dejaba muchos asuntos pendientes.

Sofía la escuchó sin entender, pero atenta a lo que la desconocida le contaba, le dijo que Esthela le había pedido que fuera a su casa y que le depositara dentro del ataúd algunas cosas que se quería llevar consigo, al escuchar lo que la mujer decía Julio se acercó para decirle que no se era posible lo que les decía, que su madre llegó muerta y muerta estaba, la mujer lo interrumpió y les pidió que buscaran dentro, para después encaminarse hacia el ventanal y desaparecer entre los rayos, truenos y la fuerte lluvia que se sentía.

El vigilante les pidió que lo mejor era que se retiraran y que regresaran por la mañana, que el no podía abrir el féretro y que lo que había ocurrido con la desconocida a todos los puso muy nerviosos.

Sofía y Julio aceptaron retirarse a su hogar a descansar, despidiéndose de su madre, agradeciendo al vigilante y la señora de limpieza haberlos acompañado, se fueron con miedo y dolor, pero tenían claro que lo que la desconocida contó había que averiguarlo.

Continuará…

Laurita Garza
@LauritaGarzaCOM