Macro

Hace algunos años, conocí a una persona que trabajó en el Macrocentro de la Suerte, que estaba en Avenida Alfonso Reyes #3398 en la Colonia Regina, me contó ésta sorprendente historia.

Me dijo que en el año de 1999, el casino abrió sus puertas al público, y sucedió un incidente con una señora que acostumbraba ir todos los días por las tardes, ella refería a los meseros que cuando  jugaba en una de las maquinitas que estaba al final del pasillo en la planta baja, se le acercaba un pequeño niño, y que curiosamente cuando eso ocurría, ganaba mucho dinero.

Lo anterior llegó a oídos de los guardias del lugar, ya que era imposible lo que la señora decía, había una guardería muy grande y equipada para los hijos de los clientes, en donde no había acceso de los infantes al casino.

Estuvieron checando a la señora en varias ocasiones por las cámaras de seguridad, ya que todos los días cobraba premios grandes, de momento pensaron que estaba haciendo trampa o confabulada con algún empleado del casino.

Y lo único que observaron de extraño, es que la señora se levantaba de su silla y le hablaba a alguien que la cámara no tomaba, seguido a eso la máquina le daba el premio, llegando a la conclusión que la señora tenía suerte y pensaron que lo hacia era parte de un rito, como muchos clientes lo hacían.

Lo que ella dijo del supuesto niño, ya nadie creyó, así pasaron unas semanas, cuando otra clienta se le acercó a un empleado de seguridad y le dijo, que había un niño pequeño que subió las escaleras, que posiblemente se había escapado de la guardería, el guardia lo alcanzó a ver y lo siguió, y observó que entró al área de los empleados y lo miró abriendo la puerta que dirige a la torre del edificio, hablándole al pequeño, pero no volteó, el empleado lo siguió preocupado, ya que esa área contaba con una escalera en forma de caracol, y era muy peligrosa.

Al llegar a la parte final de la escalera, se topó con la sorpresa que no había nadie, sin poder explicarse qué había pasado, reportó a sus jefes por radio de lo sucedido, le pidieron que revisara bien, porque efectivamente ya les habían reportado momentos antes el encargado de las cámaras que observó entrar a un pequeño y a él por detrás.

Él buscó de manera exhaustiva sin éxito, decidió abandonar el lugar para ir al área de cámaras a checar qué había pasado, cuando abrió la puerta para retirarse escuchó la voz de un niño diciendo:  “Mamá, ayúdame, sácame de aquí, no quiero estar solito, tengo miedo”.

Sin pensarlo dos veces, salió del lugar gritando y pidió a sus compañeros que subieran con él para que escucharan lo que el pequeño decía, algunos de ellos llegaron a la torre para confirmar lo dicho por su compañero, cual fue su sorpresa que el niño volvió a pedir nuevamente ayuda a su mamá.

Continuará….
Laurita Garza

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