Aficionados Tigres y Rayados

Por Ana Rent
@AnaRent

El deporte es sano, la competencia también, pero el fanatismo no lo es.

En Nuevo León es ya una tradición que los juegos de Rayados y Tigres se vivan con pasión, o al menos eso es lo que los medios de comunicación les han vendido a los aficionados, y por supuesto los dueños de los equipos alimentan eso, ya que en el fútbol lo importante para ellos es el dinero, porque es un negocio.

Es tan penoso, tan lamentable, como algunos medios de comunicación y los empresarios del fútbol, mueven como títeres a los nobles aficionados. Es espantoso. La realidad es que la afición es manipulada al antojo de los interesados, porque les han sembrado un fanatismo que en algunas ocasiones hasta resulta trágico.

Si el equipo juega, algún aficionado: Quita dinero del “gasto”; pide préstamos que después no puede pagar fácilmente; alguno hasta dejan sin comer a sus hijos; otro falta al trabajo o simplemente no cumple con sus obligaciones.

Si pierde el equipo, algún aficionado: Se pelea violentamente con aficionados del equipo “rival”; golpea a su mujer; incurre en algún otro acto violento; y claro que el odio se incrementa.

Hace años, en Nuevo León se daban casos en que los aficionados cuando perdía su equipo, mataban a alguien o se suicidaban… El fanatismo no es sano, es enfermizo. Hace tiempo era común que al día siguiente de un partido de Rayados o Tigres (donde no se obtenían resultados favorables), amanecieran golpeadas cientos de mujeres, algunos “apasionados” llegaban a lastimar físicamente también a sus hijos y hasta a sus madres.

En la actualidad los medios de comunicación ayudan a que el aficionado promedio sienta odio y enojo cuando su equipo pierde… Eso provocan algunos comunicadores que no son objetivos y en su foro informativo colocan como bandera su afición ya sea a Tigres o Rayados, así transmiten con comentarios violentos un mensaje nada sano a la afición. Ellos no informan, solo incrementan el odio.

La sociedad tiene que poner un alto a esos medios de comunicación, ya dejen de jugar con la afición, dejen de fomentar el odio y la violencia solo para anunciar la marca del “dueño” de algún equipo de fútbol. No es justo que se aprovechen y abusen de la confianza que la gente les ha dado por años.

Para los dueños de los equipos, que el aficionado promedio se “apasione” es un logro, ya que se incrementa el fanatismo y un fanático que se pierde en la realidad es una presa que se puede manipular… ¿Cuántas veces lo han hecho?

La noble afición no tiene la culpa de la ambición de los que realmente ganan dinero o poder con los equipos de fútbol, pero esa noble afición puede ser partícipe de una descomposición social. Es momento de que se reflexione la cuestión, insisto, no pueden dejar que unos cuantos manipulen sus acciones.

Aunque en últimas semanas pudimos ver que algunos aficionados protagonizaron actos vandálicos y violentos, algunos de ellos señalaron que estaban bajo los efectos del alcohol, las drogas y de la PASIÓN POR LA CAMISETA. También se dieron casos en donde los líderes de las porras amenazaron a los integrantes, y hasta los obligaron a tomar clases de box para que estuvieran “preparados” en las trifulcas con sus “rivales”… ¿Los líderes de esas porras serán patrocinados por los dueños de los equipos?

Por fortuna, todavía hay gente que entiende que el futbol es solo un juego, y que apoyar a un equipo puede ser hasta una excusa para reunirse con la familia. Porque una cosa es disfrutar apoyar a un equipo (por el sentido de pertenecer o simplemente por gusto) y otra muy diferente es manejar tu vida dependiendo de un equipo.

Nuevo León no sería lo mismo sin el fútbol, entonces… ¿Por qué no aprovechar que en casa tenemos dos equipos y que los dos han destacado? ¿Por qué no recobrar que el fútbol es un juego? ¿Por qué no nos limitamos a disfrutarlo pero sin caer en el fanatismo? ¿Por qué permitimos que los medios de comunicación hagan crecer el odio y la violencia entre aficionados? ¿Por qué dejamos que los dueños de los equipos se sigan aprovechando de la noble afición y llenen con más millones sus bolsillos? ¿Por qué no entendemos que en los últimos años hemos tenido suficiente violencia como para seguir generando más?

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