roberto flores ludopatía

Podría ser que jurídicamente no se pueda hacer nada en contra del Procurador Roberto Flores Treviño, ya que los delitos que cometió fueron en Estados Unidos, pero los Diputados Locales deberán apelar a la falta de MORAL del funcionario, ya que omitió sus problemas de Ludopatía, misma enfermedad que lo llevó a pedir dinero prestado a los casinos.

Un audio en el que se escucha a Roberto Flores hablar con un joven que acababa de ser detenido en un retén policiaco al que le descubrieron una pistola calibre .45, y en el cual quedó la frase “Eso va a costar un dineral de la chingada mi’jo, pa’ que sepa”, y donde queda al descubierto un posible influyentísimo, al menos dos detenciones por portación de armas de uso exclusivo del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, el altercado con elementos de la policía Regia cuando lo detuvieron para una revisión, y en el cual demostró su prepotencia, y su claro gusto por las apuestas, son “detallitos” que deberían de contar para que no siga más como Procurador Roberto Flores.

La moral es la base para poder que un Procurador pueda cumplir cabalmente con su trabajo, sería inmoral que se le permita seguir a Roberto Flores en ese puesto, ya que la justicia queda comprometida al estado psicológico del Procurador, qué pasará cuando se le acabe su dinero en las apuestas, a qué va a recurrir Roberto para poder conseguir más recursos para apostar, la ludopatía es una enfermedad muy difícil de curar.

Los Diputados tienen en sus manos una importante tarea, determinar si Roberto Flores cuenta con la capacidad para seguir como Procurador, de ellos dependerá que la justicia quede en manos de alguien que se le puede hacer fácil apostar el todo por el todo, y la verdad eso puede ser peligroso para la justicia de Nuevo León.

Aquí les dejo diez características para detectar a una persona enferma de Ludopatía.

1.- Preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar ventajas entre competidores o planificar la próxima aventura, o pensar formas de conseguir dinero con el que jugar.

2.- Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.

3.- Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.

4.- Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego.

5.- El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la desesperanza, culpa, ansiedad y depresión.

6.- Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para intentar recuperarlo tratando de recuperar el dinero perdido.

7.- Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.

8.- Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo, o abuso de confianza, para financiar el juego.

9.- Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego.

10.- Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

Diego de Montemayor
@DiegoMCom

@RegiandoCom