El pisa y corre que hizo el día de ayer el Presidente Enrique Peña Nieto a Monterrey fue solo demostrar por las buenas quién es el que manda en México, el traer al Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal fue para darle un mensaje muy claro a Rodrigo Medina de la Cruz y a sus secuaces, que él es que decide quién será el candidato a Gobernador.
Con la llegada de Enrique Peña Nieto a Nuevo León, muchos tenían la esperanza de recibir la “bendición” del Presidente, pero este andaba tan de malas que casi no habló con nadie, se preguntarán por qué andaba serio EPN en su visita relámpago, pues porque al parecer Medina de la Cruz no ha querido entender que él no será quien designe a su sucesor, y el Presidente ya no sabe cómo hacerlo entrar en razón.
Todo indica que ya comienza una serie de desacuerdos entre la Presidencia y la Administración Estatal, lo cual nos dejaría muy mal parados a todos los nuevoleoneses, la situación podría salirse de control si Rodrigo Medina sigue amachado con poner a su “gallito”.
Probablemente su falta de experiencia en la política lleve a Medina de la Cruz a pensar que si su antecesor Natividad González Parás lo impuso, él podría hacer lo mismo, así que en el mundo de la verdadera política él está completamente equivocado.
Y Enrique Peña Nieto por no dejar las cosas tranquilas en Nuevo León, decidió lanzar una carnada de distracción a los alcaldes del área metropolitana, y pues nada, que todos picaron del anzuelo con el cuento de la Línea Tres del Metro, promesa hecha en su campaña y todos levantaron la mano como viles solteronas esperando cachar el ramo de la novia.
Ah raza, cómo se dejaron sorprender por el asunto del Metro, te digo, a los políticos locales les falta mucha, pero mucha malicia para entender los mensajes cifrados que suelen lanzar los Presidentes, ya que eso sólo fue para que nadie comentara de su molestia en Nuevo León.
Diego de Montemayor
@DiegoMCom
