Estamos a unas cuantas semanas de que Jaime Rodríguez Calderón pida el permiso de seis meses para irse ahora sí de tiempo completo a la recolección de firmas, mismo que será otorgado sin pero alguno por parte de los Diputados Locales, ya que todo este show es parte de un arreglo, pero bueno, al menos ya no veremos el descarado uso del aparato gubernamental usado para la recolección de firmas, al menos eso creo, ya que el que se quede (Humberto Torres) a cubrir a Jaime deberá de ponerse a jalar de verdad, ya que este NO debería de tener algún tipo de distracción (léase sueño gubernamental) en verdad espero que ahora sí se vean obras que beneficien a los ciudadanos en general, que la seguridad se imponga ante la inseguridad, que los recursos federales sean usados para lo que fueron dados, Jaime ya tuvo dos años para hacer su guardadito para la campaña, espero que Humberto Torres tenga algún decoro y en verdad se ponga a jalar.

Muchos nos hemos preguntado qué hicimos los nuevoleoneses para merecernos el desprecio de Enrique Peña Nieto, ya que éste eligió a Jaime Rodríguez para mandarlo a la campaña Presidencial, provocando la distracción total del mandatario en su campaña y descuidar por completo su trabajo de Gobernador de Nuevo León, pero la verdad las razones ya no importan, ahora lo que nos queda es resignarnos, es duro, pero es la realidad, nada podemos y nada pudimos hacer para evitar esta tragedia, ya que hoy por hoy estamos a merced del tablero electoral, tenemos que esperar a ver qué tanto responde Humberto Torres, de no hacer nada por la inseguridad se pronostica un 2018 bastante violento, a como van las cosas rebasaremos las cifras de los años años más álgidos que tuvimos durante la guerra contra el narco en la época de Felipe Calderón.

En dos años fuimos testigos en carne propia como Jaime Rodríguez habló, actuó e hizo lo que quiso, nada ni nadie lo detuvo, ni localmente ni federalmente, actuó con la bendición Presidencial, es más ni los empresarios quisieron hacer algo para detenerlo, pero lo más triste de todo esto, es que no sé cuándo pasamos de ser muy aventados a ser unos agachones, y es que la apatía ciudadana fue un detonante para que el mandatario le valiera madre todo, aprovechó la desorganización de las ONG’s y de las voces ciudadanas para seguir con su loca aventura, por esto tenemos que pagar la penitencia, la cual, tardaremos muchos años en pagarla, ni modo eso nos ganamos por pensar que la política es para los políticos y no para un ciudadano común y corriente, así las cosas, penosamente no nos queda de otra más que estar a la espera del buen humor de los políticos actuales para que a Nuevo León le vaya bien, penoso caso el de nosotros, sí, penoso y vergonzoso por ser lo que no solíamos ser, agachones.

Diego de Montemayor
@DiegoMCom

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