Vecinos ruidosos en GuadalupeLa administración de César Garza Villarreal Alcalde de Guadalupe , está cumpliendo su palabra de combatir a los vecinos escandalosos, solo éste fin de semana se amonestaron a 39 vecinos ruidosos, de éstos no se derivó ninguna multa económica.

La aplicación de amonestaciones y sanciones de parte de las autoridades, a todo aquel vecino guadalupense que gusta de tener la música a todo volumen y sin importar a quien moleste, terminará con muchos conflictos que se derivan por los excesos de los escandalosos.

Todos tenemos a un vecino ruidoso, y cuando le pedimos de favor que le baje un poco al volumen de la música, generalmente los escandalosos suelen contestar con groserías y ésta da pie a una discusión entre vecinos, las cuales muchas veces terminan en golpes, y ahora ya contamos con el apoyo de las autoridades para que sean ellos los que los pongan en orden.

La decisión de amonestar primero es muy buena ya que con esto para muchos bastará y no querrán meterse en problemas con la ley, y a los que no lo entiendan a la primera, tendrán que asumir las consecuencias de una sanción económica por parte del Gobierno de Guadalupe.

Poner el orden en el municipio es una buena manera de la cual se pueden sacar muchos beneficios, por decir, el buen convivir con tus conciudadanos ayudará a que vuelva el respeto, el orden, la paz entre los vecinos, gracias a que el Alcalde César Garza lanzó ésta propuesta, motivo a los otros ediles del área metropolitana a hacer lo mismo.

Es un buen inicio para poder que vuelvan las buenas costumbres a nuestro querido Nuevo León, por algo se tiene que comenzar y en Guadalupe ya lo están haciendo, por que vaya que se necesita una mano dura en el municipio, ya se estaban convirtiendo las calles en tierra de nadie y no me refiero a situaciones de la delincuencia organizada, a eso le falta mucho para controlarse, sino al buen convivio entre vecinos ya que muchos hacían de sus casas una sede de cantina en donde los canticos de los asistentes se hacían presentes hasta alta horas de la madrugada.

Diego de Montemayor