Quien se estaba haciendo cargo del Municipio de Monterrey mientas no estaba Margarita Arellanes Cervantes, no era Norma Paola Mata Esparza, sino más bien la madre de la Alcaldesa, doña Margarita Cervantes estaba controlando lo que pasaba o lo que no pasaba durante la ausencia de la edil regia.
Y como prueba, fue la misma doña Margarita la que controló el acceso al Cabildo para darle la bienvenida a su hija Margarita Arellanes, en días anteriores se le vio a la madre de la edil acompañar a Paola Mata en los pocos eventos que encabezó.

En todo momento Paola Mata buscaba la aprobación de doña Margarita Cervantes, cual si fuera su guía, con razón el Municipio quedó patas arriba ya que era lógico que si una doña (con todo respeto para las señoras amas de casa), era la que decía qué se hacía y lo que no era de esperarse el resultado.
En verdad cómo es posible que la bola de guiñapos que están en el Cabildo de Monterrey hayan permitido tal barbaridad, y más me encabrona el hecho de que ni el Congreso del Estado ni el Gobierno de Nuevo León hayan detenido este tipo de cosas.
Monterrey es una ciudad MUY IMPORTANTE no es rancho, hasta cuando tendremos los regiomontanos a un Alcalde decente, que en verdad le importemos, ojalá que con las opciones (candidatos) que tenemos hoy en día, la mayoría de la sociedad no se equivoque como ya lo vimos con Margarita Arellanes.
Diego de Montemayor
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