margarita arellanes gustavo madero

Durante la mañana del domingo a Margarita Arellanes Cervantes ya se le notaba un semblante muy duro en su rostro, a pesar de eso sonreía a todos, ella les daba ánimo a sus colaboradores que estaban muy nerviosos ante la contienda que iban a tener.

Durante el trayecto de su casa y su búnker ubicado en la colonia Obispado recibió la llamada de Gustavo Madero, líder nacional del PAN, después de terminar la conversación supo que vendría más tarde la derrota, el dirigente se la había anunciado antes de tiempo, ya que ni siquiera comenzaba la elección interna.

La Alcaldesa con licencia tuvo que sufrir todo el día con esa noticia, ya que los acuerdos en su contra habían llegado hasta niveles insospechables, y es que hasta Gustavo Madero decidió no meter mano en la elección interna,  y déjenme decirles que fue muy fuerte el asunto.

Tras la larga espera en el búnker panista Margarita Arellanes pasó por muchas etapas emocionales, el enojo, la tristeza, la ira, la venganza, pero finalmente se quedó con el conformismo, ya que pensó en su futuro inmediato, así que decidió hacer un trato a cambio de aceptar la derrota.

Al caer la noche Margarita Arellanes no podía creer lo que había vivido, en unas cuantas horas se esfumó el sueño de llegar al Palacio de Cantera, se acabó todo, todo, ojalá que lo vivido le quede como una lección de vida y que comprenda que para lograr un objetivo como ser Gobernadora de Nuevo León, se necesita demostrar con hechos las capacidades no con palabras.

Todo esto se veía venir, era una crónica de una muerte política anunciada, ya que Margarita Arellanes realmente no supo valorar, ni mucho menos retener los apoyos que se requieren para una elección de esta envergadura, no se trataba de un concurso de belleza, que no importa que se sea hueca y que lo único que sepas hacer es caminar y sonreír, esto es algo serio.

Diego de Montemayor
@DiegoMCom

@RegiandoCom