Muchas personas dicen que su empleo es el mejor y que son muy felices con lo que hacen, otros que les pagan por hacer lo que les gusta, sin embargo existen personas que disfrutan de su trabajo y de pronto se encuentran en el dilema de ir o no a trabajar los lunes o los viernes.

En ocasiones la rutina del empleo se vuelve tu peor enemiga, la actividad que realizas para obtener un ingreso dejó de ser tu pasión, esto puede ser un síntoma de que tu tiempo en ese lugar ha llegado a su fin y aún no puedes notarlo.

Aquí te presentamos algunos síntomas que te ayudarán a identificar si debes cambiar de empleo:

* Los pequeños dramas cotidianos ya no te parecen tan pequeños, por ejemplo que la impresora se atasque, tu computadora tarde mucho en prender o simplemente no encuentras un archivo y sientes que es peor que horas atorado en el tráfico.

* De un momento a otro, casi sin notarlo, pasaste de ser quien resolvía problemas, aportaba ideas y amaba las planificaciones, al quien hace únicamente lo que dice en el contrato y si es posible, menos.

* Te has vuelto el “amargado” de la oficina, pasaste de ser el que organizaba las salidas para convivir y las comidas de cumpleaños, ahora has terminado por apenas saludar a tus compañeros y sólo si los topas de frente.

* Sales a fumar cada media hora… y tú no fumas., solo es un pretexto para ausentarte cada vez que puedes.

* Has llegado al punto en el que nada representa un reto para tu vida o profesión… y si algo llega a hacerlo, prefieres evitarlo a toda costa, por lo que ya olvidaste lo que se siente el emocionarse con el trabajo y la rutina se ha vuelto tu mejor amiga con tal de no hacer ningún esfuerzo.

* Te tortura cualquier forma de convivencia obligada, ya sea un cumpleaños o simplemente alguna comida o junta con el jefe.

* Sueñas con tu trabajo, literalmente y no por el hecho de hacer cosas positivas, sino todo lo contrario, es decir tienes pesadillas.

* ¿Recuerdas esa sensación de los lunes cuando no querías ir a la escuela? Pues resulta que ha regresado a tu vida, convirtiendo a los lunes en los días más oscuros de la semana.

* Aunque trabajas sentado, te sientes físicamente agotado; además empiezas a enfermarte, los dolores de cabeza no se hacen esperar y en general, parece que tu cuerpo está cansado.

* El cansancio y aburrimiento comienza a afectar tu vida personal, ya que siempre estás tan cansado que no pases tiempo con tu familia, o tal vez empezaste a tomar demasiado para evadirte, o a comer espantosamente, como una manera de gratificación por el horror que significa estar ahí.

Ahora después de haber leído esto ¿ya sabes si odias o no tu trabajo? ¿Cuáles son los “síntomas” que presentas?

Gonzalitos
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