Mientras turistas disfrutaban del sol y el mar en Oak Island, Carolina del Norte, Estados Unidos, fueron sorprendidos por feroces tiburones, lugar donde se suponía que estos no eran un peligro para los bañistas.
Cientos de turistas fueron sorprendidos por el ataque de tiburones en playas de Carolina del Norte, lo que motivó el pánico entre los presentes al mismo tiempo que se pedía a gritos que abandonaran el agua, sin embargo dos menores de edad fueron víctimas de estos feroces peces.
Fueron dos ataques en un lapso de 90 minutos, en el primero una pequeña de 12 años resultó herida y mutilada de un brazo, en el segundo ataque un adolescente de 16 años le fue arrancado parte de su brazo.
De inmediato los heridos fueron trasladados en helicóptero al Centro Médico Regional New Hanover, a la niña tuvieron que amputarle su brazo hasta la altura del codo y aún no se determina si se deberá proceder de la misma forma en una de sus piernas, el menor de 16 años perdió por completo su brazo hasta el hombro.
Los primeros reportes de la policía realizados por los testigos del feroz ataque de tiburones, señalaron que la playa estaba repleta de turistas y que entre los gritos y pánico, los niños eran los que corrían de un lado a otro, sin que los padres pudieran controlarlos, ya que en lugar de correr hacia la playa corrían hacia el mar.
Señalaron los testigos que el pánico y el ataque se semejaban a una película, ya que el último tiburón que alcanzaron a ver que mutilaba al menor de 16 años, medía aproximadamente 2 metros.
La Alcaldesa de Oak Island, Betty Wallace, lamento lo sucedido e indicó que no es normal que en esa playa ocurran ataques de tiburones, ya que estos no se acercan a la orilla, sin embargo aseguró que las autoridades costeras estarán pendientes para que esto no vuelva a suceder, por lo pronto pide a los turistas no acercarse a la orilla del mar y esperar a que se indique que es seguro para los bañistas.
Gonzalitos
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