La corrupción que siempre ha habido en las dependencias de Tránsito Municipales es muy fácil de combatir, es tan simple como si uno comete una infracción tenemos la obligación moral de aceptarla y si estamos seguros de que no la cometimos, tenemos la oportunidad de firmarla bajo protesta para después acudir al departamento jurídico de tránsito municipal.
Posiblemente pierda uno tiempo pero si queremos que no sucedan éstos casos de corrupción tenemos que poner de nuestra parte, cabe señalar que la mayoría de los automovilistas no saben conducir y los oficiales de tránsito se aprovechan de ésto.
Todos los días veo como a muchos conductores les vale cumplir las reglas de tránsito, pasarse los semáforos en rojo, dar vueltas prohibidas, no respetar los señalamientos de alto, conducir con el celular en mano, ir comiendo y bebiendo, ir a velocidad alta en zonas escolares e infinidad de infracciones.
La cultura vial en nuestro estado es muy pobre, y es por eso que nosotros mismos provocamos que los tránsitos salten sobre nosotros como perros y caigamos en el juego de la corrupción.
Hace unos días me detuvo un tránsito en Calzada Madero en una zona escolar, ya había pasado el horario establecido, aún así le dije que me aplicara la multa y éste no quería darme la infracción, diciéndome que mejor le diera 100.00 pesos y que me fuera, a lo que le dije que no.
Le exigí la boleta para firmarla pero se negaba a dármela, fue entonces que me dijo que me retirara que no me iba a multar, entonces me «amache» y le dije que no me iba a ir sin la multa aunque me quedara todo el día, después de discutir 25 minutos me la dio.
Ese mismo día acudí al departamento jurídico de Tránsito Monterrey, topándome con una cantidad impresionante de ciudadanos alegando multas fantasmas y otros peleando lo mismo que yo, sinceramente me dio mucho gusto no ser el único inconforme, y de saber que tampoco soy el único regio que no se deja extorsionar.
Ésta es una manera para acabar con la corrupción, y está en nuestras manos hacerlo, no importa que perdamos un poco de tiempo, pero la verdad vale la pena poner un granito de arena para combatir éste mal.
Diego de Montemayor





