Esta más que claro que a Jaime Rodríguez Calderón le gusta mentir por convivir, esa “anécdota” que según dice haber vivido en la cual un empresario al parecer del ramo restaurantero le mandó un WhatsApp diciéndole que le mandó un dinero, dando a entender Jaime que ese dinero era para que le permitiera seguir violando la Ley antitabaco.
A ver, si Jaime Rodríguez no denunció ese supuesto intento de extorsión o soborno, por qué carajos no lo denunció, aunque no haya aceptado el supuesto “moche” Jaime es cómplice del empresario, pero lo más seguro es que esa historieta que se sacó de la manga solo sea una mentira más de Jaime Rodríguez.
Ese recurso es muy utilizado por Jaime, siempre cuenta “vivencias” de acuerdo al tema, vaya pues es muy temático el señor funcionario, acaso pensará Jaime que todos estamos tontos o qué, es lamentable que el encargado de llevar las riendas de Nuevo León sea alguien que gusta de mentir por convivir, lo peor del caso es que las cuenta en eventos serios, no son pachangas donde siempre el borrachito hablador sale contando historias ridículas y nada creíbles.
Jaime cree que contando esa clase de mentiras logrará que la gente crea que él es muy recto, el utilizar la risa es síntoma que no se tiene nada inteligente que decir, al igual cuando hace preguntas al público es solo para que la gente hable y se ría, y con eso poder salirse por la tangente, el llevar las riendas de un gran Estado como lo es Nuevo León no es cosa de risa, es algo serio.
De seguir así Jaime terminará por riese solo frente el espejo, ya que hasta el mejor mitómano se le acaban los recursos, es más, algunos de los que siempre lo acompañan cambian de semblante cada vez que ven que va a contar mentiras, e incluso su señora también suele hacer gestos de desaprobación cada vez que Jaime cuenta sus fantasías ante el público, y si no me cree solo observe bien a quienes están sentados junto a él cuando se sale del tema, o cuando cuenta sus historietas del Libro Vaquero.
Diego de Montemayor
@DiegoMCom






