
Del PAN de Nuevo León no hay mucho que decir, y lamentablemente es porque su dirigente Mauro Guerra Villarreal no da ni para poder criticarlo, ni mucho menos alabarlo, tristemente el PAN quedó como la tercera fuerza política en las pasadas elecciones, también el partido dejó de ser una opción para los nuevoleoneses, y todo gracias a sus luchas internas por quedarse con el control.
Lamentablemente los panistas son los peores enemigos del PAN mismo, los grupos, tribus, facciones, camarillas o corrientes de este partido, se han encargado de cavar su tumba política, las grillas fueron cambiadas por guerras, bueno, cuáles guerras, verdaderas carnicerías sangrientas se empezaron a ver en el PAN de Nuevo León, la traición fue la base en las elecciones pasadas, y no solo eso fue lo peor, también se vio como los “panistas” en varios municipios buscaron el voto cruzado, haciendo que sus militantes votaran por su candidato panista a alcalde y por la gubernatura por Jaime Rodríguez Calderón.
El PAN a nadie hizo tonto, a nadie engaño, al contrario, ellos mismos se hicieron el harakiri llevando a su partido a la peor crisis interna conocida, aquel PAN que todos admirábamos quedó en cenizas, aquellos panistas que nos dieron (me incluyo) motivos suficientes para creer en la democracia quedaron en el olvido.
Ese PAN que dio esperanza a miles en los años 80’s, hoy es el PAN que da pena, así que será muy difícil que este partido pueda resurgir como el Ave Fénix, ya que ni cenizas quedan.
El pasado domingo la dirigencia Municipal de Monterrey quedó en manos de Miguel Ángel García Domínguez, así que lo único que tengo que decir, es que Miguel Ángel podrá dar más de que hablar que el mismo Mauro Guerra, y no porque el ex Alcalde de San Nicolás sea mejor que Mauro, no para nada, sino porque la experiencia política del líder municipal, es más.
Diego de Montemayor
@DiegoMCom





