Definitivamente la salida de las filas del PAN del Diputado Local Luis David Ortiz traerá consigo un hachazo a los tentáculos del PAN en el Estado, esa salida es un golpe muy devastador para al partido, y peor aun en el Congreso ya que con su renuncia el PAN perdería la mayoría.
Luis David sigue el ejemplo de su cuñado Fernando Elizondo quien hizo lo propio hace apenas unos días. El PAN de Nuevo León está cayendo en un bache político, y para que salga de ahí va a ser algo muy difícil, se espera en próximos días que otros panistas hagan lo mismo, abandonar al PAN.
La crisis apenas comienza, y eso será aprovechado por otras corrientes políticas para destrozar al PAN, ya los priístas están frotándose las manos en espera de quedarse con las decisiones en el Congreso, ya que llevaban varios meses en los que se quedaban solo viendo pasar las decisiones.
Es una época muy difícil para el PAN, pero es algo que sólo ellos han provocado por la falta de unión, entre ellos mismos se atacan muy fuerte, no existe piedad ni civilidad, el mismo PAN tiene la obligación de arreglar las diferencias que existen al interior del partido, y ojalá lo hagan cuanto antes porque de no hacerlo adiós 2015, el PAN se lo debe a los ciudadanos que por años han confiado en ellos, así que hora es tiempo de sumar y no de restar.
Carta de renuncia de Luis David Ortiz
Gustavo E. Madero Muñoz
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional
Partido Acción Nacional
Presente.
Estimado Gustavo:
Algunas de las preguntas fundamentales que han dado forma al pensamiento de teoría política Occidental en general, caen en tres grandes categorías. La primera tiene que ver con las características esenciales de la naturaleza humana y la buena sociedad. La segunda categoría de preguntas tiene que ver con la relación entre el individuo y la sociedad. La tercera categoría implica las teorías del cambio.
Estas reflexiones han orientado el estudio de una amplia gama de teorías del poder y su aplicación. Podemos contrastar el idealismo de Platón con el realismo de Aristóteles. El optimismo de Marx con el pesimismo de Freud, y la exclusión y exaltación de la violencia de Hitler con la inclusión e insistencia en la no violencia de Ghandi. Este análisis nos ha llevado en el Partido a pensar de manera más profunda en nosotros mismos, en los estándares que guían nuestro comportamiento, y en nuestras obligaciones con la sociedad. Nos han llevado a generar una serie de documentos que parten de nuestros principios de doctrina y que expresan y definen nuestro pensamiento político. Así, desde 1929, Manuel Gómez Morín concibió el PAN como un partido de fundamentos doctrinarios que concibe a la política como la actividad más noble a la que puede dedicarse una persona si se busca el bien común, cuando es preeminente el interés de la colectividad sobre el interés propio.
En los últimos años se ha generalizado una gran decepción en muchos militantes o simpatizantes por la desviación de la organización de sus fundamentos éticos y democráticos, se tornó pragmática y oportunista, se ha dado en los nuevos «liderazgos» una búsqueda perversa y amoral del poder, del dinero corrupto. El PAN después de muchos años de lucha había logrado sacudir la apatía política ciudadana y que la política no fuera sólo para los sinvergüenzas. Era un honor participar en política a través del partido aún sin llegar al poder, brindaba incluso un prestigio en la comunidad. En mi juventud en el partido luchábamos por ayudar a los más necesitados, por establecer la democracia para llegar al poder y poner orden en los asuntos políticos, económicos y sociales.
Muchos jóvenes de hoy se agrupan en facciones para lograr el poder, repartirse puestos y mejorar su situación económica a costa de la hacienda pública. No es la formación o capacidad para el cargo lo importante, sino la cercanía al jefe de la facción. Hemos perdido esa conciencia cívica de la que hablaba Gómez Morín, ese empeño en la formación ciudadana y no en la simple conquista del poder, como el mismo decía «para lograr que aparezca y actúe el personaje sustancial que no es el gobierno, sino el ciudadano».
La política debe estar basada en un verdadero amor por la patria, por la comunidad, por los gobernados, incluso por los contrarios políticos porque el debate y la competencia hacen qué mejore el desempeño de un gobierno, sin importar qué partido ostente el poder. Para evaluar el desempeño del partido no se debe medir solamente cuantas diputaciones, alcaldías o gubernaturas se han ganado. Se debe también medir cómo la doctrina, los principios y plataformas o propuestas legislativas han logrado implementarse y modificar la calidad de vida del ciudadano. En ese sentido felicito tu impulso del Pacto Nacional que ha logrado hacer algunas reformas históricas que el país necesitaba. Pero la actitud política del Partido en el Estado de Nuevo León es de confrontación, sin buscar consensos, sin buscar siquiera cumplir las promesas de campaña. Se opuso incluso a buscar la posibilidad de construir un Pacto por Nuevo León, al dialogo para analizar la viabilidad. ¿Qué político responsable puede oponerse a definir los grandes problemas de su comunidad y buscar construir una agenda y los consensos para resolverlos?
He platicado contigo y con otros lideres del partido sobre la problemática que se vive y repetidamente hablan de un postura pragmática, de un «realismo» desde mi punto de vista mal entendido. Incluso con el argumento de que los nuevos militantes del PAN no son los mismos que aquellos «idealistas» lo cual es cierto. El ser realista no significa el abandono de los ideales y los principios. Si uno toma un curso en la Universidad busca, aspira y quisiera aprender y sacar un 10, seguramente la mayoría no lo logra. O si un equipo de futbol sale a la cancha siempre busca ganar, aunque seguramente no siempre lo hace, pero lo intenta, y no por eso son ingenuos idealistas. Más aun, si los nuevos panistas no tienen la formación doctrinal o principios que los fundadores, la tarea es entonces formarlos y vigilar el rumbo de la institución, no abandonar los principios.
En mi trayectoria en el Partido he vivido desde la traición cobarde de supuestos buenos amigos hasta los mas nobles despliegues de bondad desinteresados. Hace unos días presentó su renuncia al partido Fernando Elizondo B., una persona honorable, íntegra y que generosamente ha aportado mucho al partido. Tú lo sabes porque has gozado de su amistad. Aquí en Nuevo León fue denostado, fue nombrado como una persona cuya generación ya esta fuera de la participación política y por tanto ya ha sido relevada; se le acusó de perseguir intereses personales. Todo esto por los dirigentes del partido que ni siquiera analizaron sus comentarios que tienen mucho de verdad. Si no se reconocen los problemas no pueden resolverse.
Ante estas realidades he decidido, con profunda tristeza, presentar mi renuncia al Partido Acción Nacional después de 34 años de militancia. Considero que es la mejor forma de representar a los ciudadanos que me dieron su voto y de servir a mi país. No podemos seguir engañándonos y pretender que se esta actuando con integridad y vocación de servicio en la institución. No pretendo en el futuro ningún cargo, de hecho sé que mis posibilidades de ser Alcalde o Diputado en el partido son altas y fuera son nulas. Pero no quiero aceptar un cargo en las condiciones y con los compromisos con los que se trafican los puestos en la institución.
Me voy con la esperanza en una justa retribución en honor y prestigio público por la actividad política que he realizado buscando construir el bien común. No soy perfecto, tengo muchos defectos pero espero haber honrado el buen nombre y el ejemplo de servicio que mis padres me dieron en su lucha en el partido por más de 60 años. Me voy, espero, con el respeto a mi libertad de asociación, con tu amistad y la de muchos compañeros en el partido que verdaderamente luchan por los ideales y el bien común. Me voy con la satisfacción de haber sido partícipe en la construcción de la democracia que vive el país, de muchas libertades, del avance de las mujeres y los derechos humanos, de la transparencia, de un nuevo sistema de justicia y muchos otros imposibles de enumerar. Ojalá que esos panistas tradicionales en los que sigue viva la esperanza trabajen en la recuperación del idealismo original y en la búsqueda del bien común.
Diego de Montemayor
@DiegoMCom






apenas se da cuenta de la corrupción y malos manejos en su partido?…por favor o no le dieron lo que queria, ya tiene otro partido o ya se hincho de dinero y lo mas honesto podría ser que ya se aburrió.