Cuando todos los astrónomos confirmaban que se había evaporado, restos del cometa ISON aparecieron al otro lado del Sol, siguiendo su órbita.
Y aunque por un momento revivió la esperanza de que el esperado astro, llamado el cometa del siglo hubiera sobrevivido al candente acercamiento al Sol a solo 1.200.000 kilómetros, poco a poco los astrónomos comenzaron a informar que se trataba de polvo: no había núcleo, se había destrozado.
El cometa tuvo su perihelio hacia la 1:40 de la tarde, tiempo durante el cual no pudo ser visto por los satélites solares SDO, Soho ni Stereo.
A las 3:30 de la tarde astrónomos de la NASA e independientes que participaron en un hangout, entre ellos Karl Battam y Phil Plait, dijeron, tras esperar infructuosamente dos horas que apareciera de nuevo, que el cometa del siglo se había despedazado y extinguido al no soportar las temperaturas de hasta 1 millón de grados de la corona solar.
Tras ese tiempo y al haber terminado transmisiones, uno de los dispositivos Lasco del satélite Soho comenzó a mostrar que algo salía del Sol siguiendo la órbita del cometa. Para diferentes astrónomos, como Jorge Zuluaga, de la Universidad de Antioquia se trataría de pedazos no vaporizados del ISON.
Los primeros análisis sugerían que no había núcleo alguno, por lo que solo sería polvo. Un cometa sin núcleo no sobrevive.
El ISON fue avistado por primera vez en septiembre de 2012 cuando se hallaba más allá de Saturno. Dado su brillo, los descubridores del programa ISON (de ahí su nombre) lo bautizaron como el cometa del siglo, pues de seguir con ese comportamiento se habría podido ver, de sobrevivir, a simple vista desafiando el brillo de cuerpos como Venus.
Pero los que si tuvieron la suerte de ver a simple vista el cometa C-2012S1, ISON, fueron los habitantes de la Península de Yucatán en la bóveda celeste, en el que fuera el perihelio, es decir, su posición más cercana al Sol.
Sin embargo el cometa ISON no sobrevivió, fue más fuerte la presión del sol y no pudo seguir su rumbo.
Regiando
@RegiandoCom





