DannyLa moda de las selfies no es nueva, sin embargo con los teléfonos inteligentes, fotografiarse a sí mismo o en grupo se vuelve cada vez más popular, en donde el que la publica en redes sociales se “aplica” más para lograr la selfie perfecta.

La selfie se ha convertido en adicción para muchas personas a tal grado de intentar quitarse la vida, como el caso del joven británico Danny Bowman de 19 años que el no lograr la “foto perfecta” lo llevó a tomar una decisión extrema.

La obsesión se volvió enfermedad por las selfies, ya que el joven llegó a tomarse más de 200 fotos al día con su iPhone. “La única cosa que me importaba era llevar mi iPhone conmigo para poder satisfacer mi urgencia por tomarme una foto en cualquier momento del día”, dijo Danny.

Lo que empeoró más al joven adicto a las selfies, fueron los comentarios que recibía en redes sociales como Instagram, sin embargo cambiaba su estado de ánimo cuando alguien escribía algo lindo de él.

La gente las comentaba, pero los niños pueden ser muy crueles. Una vez, uno me dijo que mi nariz era demasiado grande para mi cara y otro se la tomó con mi piel. Entonces empecé a sacarme más y más selfies para conseguir la aprobación de mi familia”, dijo.

«La gente no se da cuenta que cuanto sube fotos de ellos mismos a Facebook o Twitter pueden rápidamente perder el control. Se convierte en una misión lograr aprobación y esto puede destruirte. Es un problema real como las drogas, el alcohol o las apuestas”.

Parece muy trivial, pero es precisamente eso lo que lo hace tan peligroso. Casi me quita la vida. Pero sobreviví y estoy decidido a no volver a caer a ese lugar”, aseguró Danny.

«Mi alarma sonaba y podía sacar 10 fotos antes de que me duchara. Luego sacaba otras 10 luego de la ducha y 10 más después de arreglarme, luego pasaba horas mirándolas y escrutando mis facciones, mi piel. Tomé selfie en la cama, en el baño, todo el día hasta la madrugada«, reconoció.

Producto de esta adicción abandonó el colegio, se encerró en su casa, dejó de lado a sus amigos, perdió más de 12 kilos y se puso agresivo con sus padres cuando intentaron controlarlo, Dany Bowman es la primera persona, al menos en Gran Bretaña, que sufre de adicción a las selfies y ya se encuentra en un largo tratamiento para lidiar con su dependencia de la tecnología, desorden de personalidad y una ansiedad excesiva sobre su apariencia personal.

Los médicos que atienden al joven indicaron que el caso es extremo, sin embargo, no tiene relación con la vanidad, sino con un trastorno mental que se ve aumentado por la locura por estos autorretratos y la reacción de los demás a esta imagen.

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